Tal y como lo veo (y no creo que sea una idea original mía), el narrador es el aliado del lector; el sherpa que lleva de la mano al lector a través del asfalto de la trama. Por eso mismo, el autor debe saber muy bien qué tipo de narrador utilizar y cuáles son las limitaciones del mismo.

En los tutoriales que he ido haciendo, siempre me he encontrado con un fallo recurrente: un narrador que todo lo ve, todo lo sabe (incluidos los pensamientos, dudas e intenciones de los personajes), todo lo intuye. Y que, además, participa en la historia. A veces, incluso, es el protagonista. Y esto da como resultado un narrador todopoderoso al que el lector debe creer ciegamente sin plantearse nada, siquiera si la voz que le cuenta la historia es válida. Si el narrador decide contar TODO el pasado de un personaje, pues ahí está el lector abnegado que se lo va a leer sin rechistar. Y si el narrador decide dar sus propias opiniones sobre algún asunto, el lector va a asentir con la cabeza y pensar lo mismo con una aceptación muy parecida a una secta.

El problema es que ese tipo de lector NO EXISTE. Y, en cuanto este lector (que también puede ser EDITOR) vea que el narrador que le quiere contar la historia más interesante del mundo es un peñazo que no para de juntar palabras una tras otra en una verborrea insoportable, va a coger ese librito que tanto esfuerzo te costó escribir y lo va a tirar a la BASURA. Porque es INSOPORTABLE.

Entonces, ¿qué debes tener en cuenta para que tu narrador funcione? Entre otras cosas, por ejemplo:058

  • Primero, decidir si tu narrador es intradiegético (que participe en el relato como un personaje más) o extradiegético (que sea una voz externa).
  • Cribar la información que ese narrador tiene. No puede contarlo todo. Tu lector, además de una vida propia, tiene otras cosas que hacer.
  • Fijar cómo ha obtenido esa información (estuvo presente en la escena, se la contaron, no tuvo acceso directo a la información pero, teniendo en cuenta el carácter de los personajes y lo que sucedió después, se la puede imaginar…).
  • Y si el narrador tiene algo que opinar, detente un momento y piensa primero si no quedaría mejor poner esa opinión en boca de un personaje, para no hacer TAN RECALCABLE el papel del narrador.

Puede servirte, como regla general, grabarte esto en la cabeza: cuando de pequeño te contaban un cuento, ¿te interesaba más LA HISTORIA que te contaban o QUIÉN te la contaba? ¿Y te gustaba? Pues eso.

Por lo tanto, si como escritor lo que quieres es que te lean (perogrullada que no siempre es tenida en cuenta por los propios autores), utiliza un narrador más simpático, menos entrometido y pesado. De esa forma, tus lectores se multiplicarán y, además, querrán leer más textos tuyos. Además, puede que te conviertas en un buen escritor y todo.