Alemania. Años 70. Se oye un grito desgarrador en la Selva Negra. Por primera vez en la historia de los estudios literarios, una escuela cambia el enfoque de sus desvelos y, con ello, consigue ayudarte (sin saberlo) a ti, escritor independiente. Esta escuela, llamada Estética de la recepción, se recrea en la figura del lector, al cual pone como centro de sus ideas (lo que significa dejar a un lado al autor, al texto, a los movimientos artísticos, psicologías y demás). ¿Qué significa este cambio? Muchas cosas. Pero la que te interesa a ti es que esta escuela te puede ayudar a obtener mayor rendimiento del libro ese que tienes publicado.

¿Y cómo (te preguntarás) va a ayudarme esta gente que ni siquiera me conoce ni ha leído mi libro? Pues para eso estoy yo. Para hacer valer mis dotes de medium y que puedas comprender los puntos importantes en los que te puede ayudar la Estética de la recepción.

Nuestra sesión de espiritismo comienza en este punto. Baja persianas, cierra la puerta, respira con calma y vacía tu mente. Todo lo que leas, por muy aterrador que sea, debe servirte de guía.

Oigo ya las primeras voces de los espíritus de la estética de la recepción, que se preguntan, muy interesados, cuál es el papel que desempeña la imagen o el crédito de un autor con motivo de las lecturas de sus obras. Te traduzco. ¿Somos más benevolentes con un autor conocido, publicado en una gran editorial que con uno desconocido que se autopublica su libro? Evidentemente sí, claro. ¿Por qué? Porque el autor conocido sale en los medios, le hacen entrevistas, ya ha publicado otros libros e incluso ha ganado algún premio. Además, tiene el respaldo de calidad que supuestamente (porque, con mucha pena, no siempre es así) le otorga publicar en una editorial. Es decir, que se lo ha currado para que sus lectores lo conozcan. ¿Y tú, pequeño escritor independiente, qué has hecho para que tus lectores te conozcan? Pues ahí es donde tenemos que hacer fuerza, dicen los espíritus.

¿Has salido en algún medio? Búscate lugares de escritores donde te puedan hacer un hueco, tanto a ti como a tu obra. Acude a cafés literarios (si es que siguen existiendo) donde puedas leer tu obra. Habla con todo el mundo, pues no hay medio pequeño. Piensa que, en cuantos más sitios salgas, mayor será tu reputación online. (Solo tienes que pensar que, si alguien pone tu nombre en un buscador de Internet, es mucho mejor y más efectivo que salgas en varios lugares que no solo en uno).

¿Te han hecho entrevistas? ¿O algún trailer book? Tienes todos los medios puestos a tu alcance. Úsalos.memes_y_cunados_6890_645x

¿Tienes publicadas reseñas sobre tu libro? ¿Cómo contactan tus lectores contigo? Desde ya necesitas una página en Facebook, un perfil en Twitter, en Instagram y en toda red social, tanto tuyo como de tu novela. Pero, ojo, no seas demasiado insistente; tómatelo con calma, pues no hay nada más odioso que un escritorzuelo que persigue a los demás con su novela. Hazte perfiles de calidad, graciosos, interesantes, y las cosas se darán solas. Aunque ármate de paciencia.

Desde el más allá, la estética de la recepción también se hace la pregunta de hasta qué punto está dominado el juicio del lector por una obra calificada de clásica. Y, como medium, te traduzco. Si todo el mundo dice que un libro es bueno, LO ES. Y si a ti no te lo parece, es que el problema lo tienes tú. ¿O acaso te atreverías a desautorizar a Cervantes? ¿O a Cortázar? Evidentemente, NO. Así que, procura que todos aquellos que hablen de tu novela, HABLEN BIEN. Y esto no significa que reseñen tu libro como el mejor de todos los tiempos, ni como la obra de arte puntera del siglo XXI. Un buen análisis, opiniones bien fundadas y alguna comparación son suficientes para mostrar al lector que tu novela merece la pena. Incluso si hablan de que algún capítulo es un poco más lento o tal personaje a veces es contradictorio, es una buena crítica, pues denota sinceridad y conocimiento profundo de la obra. La mejor de las propagandas.

Otra de las preguntas que se hacían estos alemanes de los 70 y que a ti te vienen al pelo tiene que ver con la predisposición del lector ante un género literario (ellos hablan del deseo del lector a divertirse con una comedia). ¿Cómo puedes acoplar esta idea a tu libro? Bien con un subtítulo, bien con la contraportada. Si tu libro se titula: Furia: una pasión desatada, todos entenderemos que se trata de una novela rosa, género que de por sí ya tiene sus propios lectores incondicionales a los cuales, además, puedes hacer cautivos con un tipo determinado de portada. Pero, poniendo un ejemplo extremo para que comprendas este concepto correctamente, si tu libro se titula: La daga negra: el psicothriller, con una portada cercana a la novela negra y al abrirlo el lector encuentra crucigramas, te has cargado todo su horizonte de expectativas. Tienes un lector defraudado. Y un lector nunca perdona. Es decir, interior y exterior deben corresponderse. Si tu subtítulo pone “El terror llama a tu puerta”, algo de eso debe haber en el interior.

El horizonte de expectativas es, según H. R. Jauss, “la suma de comportamientos, conocimientos e ideas preconcebidas que encuentra una obra en el momento de su aparición y a merced de la cual es valorada”.

Así que, hala, majo. Haz los deberes. Y si quieres algún consejito más, lee también este artículo.

Los espíritus han hablado.