Entre las múltiples opciones de llamar la atención sobre el comprador que tiene un libro, hay una especialmente molesta y son las llamadas fajas. Estas fajas consisten en una tira de papel brillante sobre las que se estampan distintos mensajes cuyo fin es que el comprador se decida por ese ejemplar y no por otro.

La mayoría de las veces, el mensaje que comunican es absolutamente inútil y, en casi todas las ocasiones, tapan la hermosa portada que algún diseñador se esforzó en realizar.

Entre ellas (infinitas como el número de libros escritos), están aquellas que hacen halago al escritor, a su estilo, a su ingenio, pero también al salto a la pantalla grande, al número de ventas, a su supuesta utilidad, a otros títulos anteriores del mismo autor, a otros títulos a los que se parece este libro… a cualquier cosa que haga que ese sujeto consumidor que se encuentra delante saque los billetes de su cartera y lo compre.

Como ejemplo, aquí transcribo (mayúsculas incluidas) algunos de los mensajes que se pueden leer en cualquiera de esas fajas (pues, prácticamente, son intercambiables entre sí):

  1. Están aquellas que se enorgullecen de alguna adaptación fílmica del libro (El cómic que ha inspirado la nueva película, presentada en el FESTIVAL DE CINE DE VENECIA; LA NOVELA EN LA QUE SE BASA LA PELÍCULA).
  2. Otras parecen añadir algo nuevo a la última edición, al número de ediciones o al número de lectores que ya han disfrutado de la obra (6ª edición CON NUEVO EPÍLOGO A COLOR; 22ª edición; 300.000 lectores en Alemania).
  3. Las más suelen halagar al escritor o al libro y que en realidad pueden intercambiarse de un libro a otro y de un autor a otro, pues no aportan ninguna característica particular (Original, brillante, transgresor; Conmovedora, verosímil y muy divertida; Una novela extraordinaria, inquietante; Un lenguaje de rabiosa modernidad y un ritmo vertiginoso que impone y atrapa al lector de principio a fin; Muy, muy buena, divertida y extravagantemente imaginativa; La novela más importante sobre el mundo de la droga que jamás se haya escrito; El lector seguirá pensando en esta novela mucho tiempo después de haberla leído; NO DEJEN PASAR A ESTE BUENÍSIMO ESCRITOR; Una poderosa narradora que conjuga la frescura de dicción con la autoridad de los grandes contadores de historias). 
  4. Hay un tipo de fajas que añaden cierto misterio al contenido del libro, pero sin aclarar nunca nada en concreto (El libro que necesitamos leer cuando pensamos que todo está perdido; El libro que tus hijos no querrán que leas; Fascinante… una extraordinaria combinación de novela histórica y meditación sexual (?); ¿Qué más se puede pedir a un libro?).

Así que, amigo escritor, si tiene oportunidad de que alguien (un amigo, una prima, un twittero, la portera, su rival en Apalabrados…) escriba unas palabras sobre su “maravillosa y genuina obra en la que el lenguaje explota con un frenesí de sensaciones”, no deje pasar la oportunidad. Tal vez a alguien le convenza su “explosión” y su “frenesí” como para comprar su libro. Tal vez incluso para leérselo.